Dad Punk – Microhistorias del Metro II
“Papá cuanto falta para llegar a la luna”, “cuatro estaciones”, contesta un hombre a su hijo, quien ya estaba desesperado por llegar a su destino, Tasqueña.
La gente los miraba desde que esperaban en el andén. Los tres agarrados de la mano. A simple vista parece una familia inusual. Él luce unos picos en la cabeza y porta un collar de tornillos. Ojos pintados y piercings en el rostro. De los niños, él más grande ya se le ve su “moicana”.
Al llegar el tren se ve una multitud adentro de los vagones, domingo a medio día. El papá levanta al niño más chico y lo carga, al otro le dice “agárrete bien de mi pantalón”.
Se abren las puertas y entramos a contracorriente. Como puede se postra en un rincón, y busca la comodidad de sus niños, que no dejaban de jugar y moverse. Mientras el pequeño mordía los tornillos del collar de su papá, una señora se levantó y les ofreció un lugar, pero el hombre le agradeció su atención.
Tenía la mirada lejana, y sólo se iluminaba cuando los veía. Llegamos a la luna, las puertas se abren y la familia se pierde en los reflejos de los pasillos que pronto se atascan de historias anónimas.



Aún no hay trackbacks