Balneario Revolución


Los chilangos nos apropiamos del espacio público, para algunos de forma surreal. Desde hace tres meses fue reinaugurado el Monumento a la Revolución; la novedad, son las fuentes intermitentes. Allí, gente de todas la edades acude sólo para empaparse y tomarse la foto. En invierno no importaba el clima frío pues jugaban entre los borbotones y las luces con los colores de la bandera nacional; así se metían al agua. Ahora que los fuertes calores hacen hervir a la ciudad La Plaza de la República se ha convertido en un balneario gratuito.
Cada cierto tiempo se encienden las fuentes y del suelo sale agua con bastante presión, niños, niñas y jóvenes, a toda velocidad se dirigen acalorados hacia los chorros, unos gritan de emoción, otros por el cambio brusco de temperatura en sus cuerpos. Juegan, brincan, corren como si fuera el momento más feliz de sus vidas. Segundos después y está árido de nuevo. Las personas quedan extasiadas, eufóricas, y completamente mojadas. De inmediato se toman la foto del recuerdo. Al cabo de varios minutos el frío provoca que se estremezcan, y como el piso está caliente se recuestan cual lagartijas.
En este lugar el pudor y el exhibicionismo no importan. Se meten vestidos, algunos descalzos, y otros sin playera. El chiste es divertirse.
Y como en toda concentración masiva no podía faltar la vendimia ambulante.



Será la alternativa al Acapulcazo este verano